miércoles, 7 de julio de 2010

petit


...no sé si pueda disipar el misterio que rodea su historia, pero sus ojos de faro en medio de la niebla quedaron adornados con ojeras como orejas de elefante y su aliento se esfumó con tanta facilidad que después de callar las palabras mas hermosas jamás oídas solo le quedó un coro de olores y sabores que blasfemaron el domingo a la hora de la misa…caviló desde la ventana amarilla y pensó que raramente aun se peregrina hacia la salvación mientras unos melancólicos violines que cantaban como lluvia emancipada y el sonido leve del dolor de un bandoneón le llegaron en un viaje inhóspito y pudo sentir la herencia de mirar a lontanancia, como queriendo ignorar que detrás se le iba perdiendo un poco de identidad…

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