
...no sé si pueda disipar el misterio que rodea su historia, pero sus ojos de faro en medio de la niebla quedaron adornados con ojeras como orejas de elefante y su aliento se esfumó con tanta facilidad que después de callar las palabras mas hermosas jamás oídas solo le quedó un coro de olores y sabores que blasfemaron el domingo a la hora de la misa…caviló desde la ventana amarilla y pensó que raramente aun se peregrina hacia la salvación mientras unos melancólicos violines que cantaban como lluvia emancipada y el sonido leve del dolor de un bandoneón le llegaron en un viaje inhóspito y pudo sentir la herencia de mirar a lontanancia, como queriendo ignorar que detrás se le iba perdiendo un poco de identidad…
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