
Las palabras patinan como sombras errantes.
Obscuras sin rostros murmurando solo soliloquios van.
Y cada vez que alzan su voz para emitir sonidos frenéticamente fuertes como un chillidos de uña contra una pizarra, aquellos silencios ¡aquellos silencios! opacan su existencia.
Y quedan solas frente a su mar de ganas como pulpo manco.
Mientras otras lenguas de medusa las llevan y las traen sin cesar…y las alejan y ellas solo me mira, esperando que las rescate.