domingo, 17 de julio de 2011


Las palabras patinan como sombras errantes.
Obscuras sin rostros murmurando solo soliloquios van.

Y cada vez que alzan su voz para emitir sonidos frenéticamente fuertes como un chillidos de uña contra una pizarra, aquellos silencios ¡aquellos silencios! opacan su existencia.
Y quedan solas frente a su mar de ganas como pulpo manco.
Mientras otras lenguas de medusa las llevan y las traen sin cesar…y las alejan y ellas solo me mira, esperando que las rescate.

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